Organizacion Sathya Sai de la Republica Dominicana

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LA UNICA BALSA

Posted by rolando on 6 Ee marzo Ee 2011 a las 8:44

 

Oh lengua, que buscas lo dulce!

Ven, permite que te murmure un secreto:

El gusto más dulce realmente surge

Dentro de cada Sagrado Nombre de Dios.

La vida en la tierra es un vasto y profundo océano, siempre inquieto con las olas de alegría y pena, de pérdida y ganancia y con las fuertes corrientes de los deseos, los remolinos de las pasiones y las tormentas de la codicia y del odio. Para cruzar el océano, la única balsa es un corazón pleno con el Amor de Dios. El hombre nace con un elevado destino. No debe desperdiciar su vida con objetivos bajos ni con distracciones vulgares. Su destino es saber la Verdad y vivir en ella, por ella y para ella. La Verdad solamente puede hacerlo libre, atrevido y contento. Si no está incitada por este elevado propósito, la vida es un desperdicio, un mero saltar sobre las olas, ya que el mar de la vida no está nunca calmo. El hombre busca contento y dicha tratando de someter a la Naturaleza a su frágil voluntad. Pero todos los esfuerzos por establecer dominio sobre Prakrithi o Naturaleza, o por doblegarla o emplearla para el engrandecimiento propio están condenados al fracaso y a volverse en contra del propio hombre, con efecto devastador. En la India, la historia del Ramayana es ampliamente conocida. En esa historia, Ravana codiciaba a Sita, la hija de la tierra, es decir, la Naturaleza Misma. No tenía ningún cariño por Rama, el Señor de la Naturaleza (el Señor de Sita). Él procuró poseer a la Naturaleza en vez de al Maestro de la Naturaleza. La penalidad que tuvo que pagar fue terrible, pereció en las ruinas del vasto imperio que con gran trabajo había creado, rodeado por los cadáveres de la gente que le había brindado su lealtad incondicional. Ravana era un erudito, había alcanzado el más alto pináculo en ascetismo y obtenido así muchos poderes sobrenaturales, pero desde el momento en que no tuvo humildad ante el Maestro de Prakrithi, del Universo, de la Naturaleza, se condenó irremediablemente.

Cuando sus pasos se encaminan hacia Dios, el hombre no tiene razón para temer, pero cuando se alejan de Dios, el temor lo acecha en cada curva del camino. Ésa es la fuente de la más alta dicha. La gente añora la dicha y cree que ésta puede ser derivada del mundo objetivo y experimentada a través de los sentidos. Nadie sabe que la Naturaleza es la vestimenta de Dios; no hay nada real excepto Él. Cuando el Sol a la mañana está por encima del horizonte y uno camina alejándose de él, hacia el Oeste, nuestra larga sombra va delante de nosotros. Esa sombra es Maya que engaña y esconde la Verdad. Para no prestar atención y descartar a Maya, hay que girar hacia el Sol. Ahora, la sombra queda atrás de nosotros. El Sol es descripto como la fuente de la Razón y de la inteligencia. En tanto el Sol sube cada vez más alto, la sombra que proyectamos es cada vez más pequeña, hasta que cuando Él está justo por encima de nosotros, la sombra (Maya), queda debajo de nuestros pies, rendida a nosotros y uno puede pisada. Así también, cuando nuestro intelecto se clarifica, Maya no nos puede dañar ni imponer sus perniciosos encantos.

El himno de los Vedas, el Gayatri, recitado tres veces al día por millones, pide por el despertar de! Intelecto, para que al brillar, se desvanezca la neblina del engaño. Entonces, las olas de la indecisión y de la decisión, que confunden y desorientan, se calman. Éste es el Yoga o Chitthavritthi nirodha, como fue definido por el Sabio Patanjali: la detención del ir y venir de la mente, cosa que no es más que otro nombre para el manojo de deseos. Bhakti es también un Yoga, un proceso de entrenamiento de Dios. Bhakti o devoción ha asumido la forma de un ritual: pasar las cuentas de un rosario, sentarse cierto número de horas frente a una imagen, ofrecer incienso, balancear luces, tocar campanas, darse baños en ríos, o escalar cerros. Éstos son actos que pueden aquietar algunos impulsos y nada más. Bhakti no es un ropaje como un uniforme que pueda ser puesto o quitado según la ocasión lo demande. Los policías que están aquí, mientras se encuentran de servicio, usan sus uniformes, medallas y cintas, pero cuando van a sus casas se los sacan y se ponen otras ropas. La Devoción no es un uniforme para usar cuando se viene a una reunión como ésta, o para ir a una Casa de Dios o cuando se va de peregrinación, un uniforme que se descarta cuando se vuelve a la normalidad.

Hoy en día, el hombre practica Yoga (prácticas devocionales) en las mañanas, se regodea en Bhoga (festividades y lujos placenteros a los sentidos) durante el día, y anda de aquí para allá en Roga (enfermedad) durante la noche. No se debe tener Bhakti durante ciertas horas del día, para que luego se desvanezca dando lugar a otras atracciones de moda que nos llaman la atención. Bhakti es un continuo estado mental, un hábito de pensamiento, una forma de vivir. Se debe adherir fielmente (al Bhakti) pase lo que pase, sea deshonor, problemas, desesperanza o privaciones.

El devoto está profundamente consciente de la transitoriedad de las victorias terrenas. Él ve a Dios en todas partes, en todos los seres. Tiene ecuanimidad sin límites. No se apartará de la Verdad, Moralidad, Ecuanimidad y Amor, cualquiera que sea la tentación. Sabe que el Dios que él adora es el morador interno de todos. Él contesta las oraciones de toda la gente en todos los idiomas. No tiene traza alguna de ira, no tiene preocupación alguna. Cuando los dientes muerden la lengua, ¿se enoja alguien con los afilados dientes por dañar la blanda lengua? ¿Rompe alguien los dientes en venganza por el perjuicio causado? No. Porque los dientes y la lengua son de la misma persona. También, lo que muerde y lo mordido pertenecen al mismo cuerpo, no son dos entidades diferentes. Sientan esa unidad y eviten el odio.

Cuando se enfoca la atención en las aspiraciones que son comunes a todos, las alegrías y las penas compartidas por todos, uno se hace camarada de todos. Dios está a la espera de esta visión interna; bendice a aquellos cuyos corazones abarcan a todos Sus hijos. A Él no le importan la pompa externa ni la exhibición.

Un rico mercader tenía para su adoración diaria, un Ganesha de oro que pesaba 20 talas, una laucha de oro que también pesaba 20 talas como vehículo de Ganesha, y una silla de oro que también pesaba 20 talas, para colocar a Ganesha. Con el pasar de los días, las penurias lo sobrepasaron y se vio obligado a vender la imagen, la laucha y la silla, de modo que las llevó a un comerciante en oro, quien le ofreció pagar por las tres, cierta cantidad de dinero por tala (unidad de peso). Al mercader lo consternó que la imagen de Dios y la silla fueran evaluadas igual. Pero el comerciante estaba pagando por el oro no por la Forma en que se había puesto el oro. Así también, Dios valora el oro que tienen ustedes en su interior y no las expresiones externas de ese oro. Busca la fe y la sinceridad, la virtud y la constancia en el Sadhana, no la conformación externa ni las modificaciones externas.

Aun en esta distante Kampala, deben ustedes conocer el plato Indio "idli". Se sirve con una espesa sopa llamada Sambar, que se prepara con dhal, vegetales, tamarindos y sal, a lo que se agregan las especies. Ahora bien, pueden ustedes tener el mejor dhal, los mejores vegetales, el tamarindo bien agrio, y la mejor sal y especies de calidad, pero si el Sambar es cocinado en una olla de cobre, todo se tornará altamente venenoso. De igual manera, pueden hacer Japa (repetición constante del Nombre del Señor) por horas, o Bhajans durante días o someterse a ayunos y vigilias y respetar votos durante toda la vida, pero si el corazón no se alinea con el Amor, todo el esfuerzo se transformará en polvo.

Primero deben entender claramente el objetivo, su grandeza, su Gloria. Entonces esa comprensión será lo que los estimule. Lo Universal de lo cual son ustedes una Unidad, carece de ego, es puro, es verdad, es eterno. Resguárdenlo y la innata carencia de ego, la verdad, la pureza y eternidad se manifestarán. Este pañuelo es blanco; cuando se cubre de suciedad, la blancura se opaca, entonces se lleva el pañuelo a la lavandería y decimos que lo "blanquean". Pero, no es que lo "blanqueen", la blancura es su característica innata. Así también, el Sadhana no hace al Atma pura, eterna y carente de ego. Ésas son sus verdaderas características.

Pueden ustedes haber acumulado riquezas, una vasta escolaridad, y haber logrado buena salud y ser fuertes. Pero, a menos que tengan una visión de la Fuente Divina y una aspiración a establecerse en esa visión, todo lo precedente se transforma en madera para leña. En la India, la gente conoce la celebrada epopeya, el Mahabharata, que describe la guerra entre los Kauravas y los Pandavas. Los Kauravas tenían vastos recursos financieros, militares y humanos. Ellos se acercaron al Señor, Krishna, y estuvieron satisfechos de recibir de Él un gran ejército y una enorme cantidad de armas. Los Pandavas, en cambio, sólo requerían de Él, Su Gracia, y el Señor les dijo que estaría de su lado, solo y desarmado. Los Kauravas fueron derrotados totalmente; los Pandavas ganaron un Imperio y la fama eterna. Si Dios está del lado de ustedes, tienen al mundo entero en sus manos. Ésta es la historia que se enseña en la gran narración hindú: "Entreguen toda atadura de Derecho y de Deber; ríndanse sin reservas a Mí: Yo los cuidaré del pecado y los liberaré del ciclo de nacimiento y muerte, a la realidad de la Dicha sin fin".

En Kampala, la moneda corriente se llama "shilling". En la India es "rupia", una rupia equivale a cien "paises". Supongamos que un señor tiene cien rupias, todo en paises; tendrá entonces una pesada carga de 10.000 paises y puede no saber dónde guardar su montón de monedas. Si puede conseguir un billete de cien rupias a cambio de su cúmulo de monedas, estará contento y libre. Cada preocupación es un paise, cada ansiedad es un paise. Entreguen las 10.000 paises a Dios y obtengan de Él, el billete de cien rupias, que es Su Gracia. Entréguenle todas sus alegrías y penas a Él.

Por supuesto que los paises, aunque monedas, deben ser auténticas, Él rechazará las falsificadas. Cuando se aseguran Su Gracia a cambio de gran cantidad de pesar y penas, ustedes quedan livianos y libres.

Libertad y levedad es lo que más precisa el hombre, aun más que el aire. Por esta razón, se siente miserable, sojuzgado y en la oscuridad. Un pez puede estar en una pecera de oro, atiborrada de piedras preciosas, pero luchará por llegar a su hábitat natural, el agua libre. El hombre también añora escapar de este mundo repleto de las piedras de las atracciones sensuales, hacia Dios, que es su hogar, hacia Ananda (Bienaventuranza) que es su elemento. Él lo busca, arriba en el cielo, abajo en las entrañas de la tierra. Pero está todo el tiempo en su propio corazón. Él puede acceder a la fuente de dicha, si sabe cómo desenvolverse en ella, en el silencio de la meditación profunda. Su propia consumación consiste en ser coronado como Emperador de su Dominio interior. Ése es el triunfo que debe llegar. La "Consagración" por la que ha venido en esta envoltura mortal. Pocos son los conscientes de este ascenso que es su premio.

Había un emperador, cuya arcas estaban repletas, cuyo ejército era imbatible, cuyos ministros eran sabios, cuyos súbditos eran felices y fieles. Marchó contra su vecino y, por un capricho del azar, fue vencido y se tuvo que retirar. En la retirada, contrajo una enfermedad. Sus eminentes médicos no lo podían salvar y dijeron que era una cuestión de minutos para que llegara el final. Por lo tanto, llamó a su primer ministro a la vera de la cama y le dio instrucciones para que su cuerpo fuera llevado al cementerio envuelto en una tela blanca, con las dos manos levantadas con las palmas abiertas hacia afuera para que todo el mundo las pudiese ver. El ministro le preguntó qué explicación debía dársele a la gente que podía culpado a él por tratar su cuerpo de esa manera absurda. El rey dijo: "Diles que quería que ellos supieran que su emperador parte de este mundo, con las manos vacías, que todo cuanto ganó y acumuló está quedando atrás, que todo el mundo debe saber lo efímero de la riqueza mundana, del poder y de la fama". Uno lleva consigo al mundo del más allá sólo el bien que uno ha hecho; también está cargado con las consecuencias del mal que ha hecho, aun más allá de este mundo. Eso es todo. Hasta el cuerpo tan bien cuidado debe ser arrojado a las llamas o sepultado en la tumba.

Muchos creen que el Sadhana y la disciplina espiritual deben ser realizados sólo ya en edad avanzada. Ésta es una actitud errónea. Ganen la recompensa que les espera, mientras son fuertes, sanos y jóvenes. Nunca es demasiado temprano para empezar. El primer paso en el Sadhana es el control de la lengua. Hablen sólo lo mucho o lo poco que sea esencial. Hagan que ese hablar sea lo más dulce y agradable posible. No hablen mal de otros, no vean el mal en otros. La lengua, el ojo, el oído, la mano y la mente deben ser todos entrenados para evitar el mal. Si son mantenidos limpios, la Gracia de Dios descenderá sobre la persona. Estará feliz acá y en el más allá. Dios Se manifestará delante de ella y dentro de ella.

La niñez, adolescencia, juventud y edad madura son etapas por las que el cuerpo pasa en su curso natural. Cada etapa es corta y se transforma en la siguiente, casi sin aviso. No crean que la juventud se puede retener indefinidamente, ni desarrollen fascinación por las pasiones que de ella emanan. Cuantas veces la carne los urja a la falsedad, pónganse valerosamente de pie, no cedan. Sean firmes contra la tentación. Mantengan buenas compañías. Cuando el polvo busca la compañía del agua, es llevado a las profundidades. Si el hierro está en compañía del fuego, se hace brillante y puro, cuando se junta con la tierra, se oxida y pronto se transforma en polvo. Si el individuo es fuerte y valiente, la familia se beneficia; cuando las naciones están fuertes y alegres, el mundo es próspero y lleno de dicha.

Hay una relación íntima entre la atmósfera, las nubes que por ella deambulan, la lluvia que de ellas cae, las cosechas a las que las lluvias alimentan, la comida que esas cosechas proveen, el carácter que esa comida induce en las personas que la consumen y la actitud de la nación compuesta por tales personas. La comida alimenta nuestra mente, por ello debe ser de tal índole que la mente se mantenga clara y calma; la mente debiera usarse para conocer a Dios. Si ustedes cantan con fuerza la Gloria de Dios y llenan la atmósfera con las vibraciones de la Adoración Divina, las nubes esparcirán santidad a través de la lluvia sobre los campos, los cultivos se embeberán de ella y santificarán la comida que a su vez inducirá deseos Divinos en el hombre. Éste es el mensaje principal que doy. Éste es el servicio que cada uno puede hacerse a sí mismo y hacérselo a los demás.

El hombre es Divino, puede purificarse a sí mismo hasta la perfecta Divinidad. Nara puede evolucionar a Narayana; Manava (hombre) se puede elevar al estatus de Madhava, todo Jana puede transformarse en Janardhana, como reza el dicho. El proceso de Dhyana (meditación) si es realizado con entusiasmo y seguido con fe, tiene la capacidad de conferir esta transformación. Con respecto a las técnicas de Dhyanam, diferentes maestros y entrenadores dan distintas versiones y consejos. Pero Yo les daré ahora la forma más universal y efectiva. Éste es el primerísimo paso en la disciplina espiritual. Tómense unos minutos cada día para esto, después ustedes mismos extenderán el tiempo a medida que vayan sintiendo la dicha que se obtiene. Permitan que sea en las horas previas al amanecer; esto es preferible porque el cuerpo está refrescado por el sueño y las vicisitudes del día todavía no los han afectado. Tengan una lámpara con una llama descubierta, firme y recta, o bien una vela, delante de ustedes. Siéntense en la postura de Padhmasana (de loto) o cualquier otro Asana (postura) confortable, delante de la vela. Miren la llama, fijamente por algún tiempo y, cerrando los ojos, traten de sentir la llama dentro de ustedes, en el entrecejo; dejen que descienda al loto del corazón de cada uno, imaginen que los pétalos del loto se van abriendo uno a uno, bañándose cada pensamiento, sentimiento y emoción en la luz y de esa manera quitándoles toda oscuridad. No queda lugar donde pueda esconderse la oscuridad. La luz de la llama se hace más ancha y brillante. Permitan que inunde sus órganos y miembros, esos órganos ya no más pueden comprometerse en actividades malas o erróneas, se han transformado en instrumentos de luz y de Amor. Permitan que la luz llegue a la lengua, la falsedad desaparece de ella. Permitan que se eleve a los ojos y a los oídos, destruyendo todos los oscuros deseos que los infectan, que los llevan a ustedes a visiones perversas y conversaciones pueriles. Permitan que su cabeza se inunde de luz y que desaparezcan todos los malos pensamientos. Imaginen que la luz está en ustedes, más y más intensa; permitan que brille todo en torno de ustedes y se expanda en círculos cada vez más anchos, que envuelvan a los que aman, parientes y amigos, conocidos y compañeros, enemigos y rivales, extraños, todos, hombres y mujeres, dondequiera que estén: todos los seres vivos, el mundo entero.

Por cuanto la luz ilumina todo lo que percibimos, todos los días, tan profunda y sistemáticamente, llegará un momento en que ya no podrán ver ni disfrutar de visiones oscuras o malas, escuchar cuentos morbosos o siniestros, desear comidas o bebidas dañinas, tóxicas, mortales; manipular cosas sucias, degradantes; acercarse a lugares de mala fama u orquestar planes con maldad contra alguien, nunca. Manténganse firmes en esa emoción: la emoción de ser testigos de la Luz en todas partes. Si están ustedes adorando a Dios en cualquier Forma, ahora, traten de visualizarlo en esa Forma, en esa Luz que todo lo impregna. Ya que la Luz es Dios y Dios es Luz. En esta Ashanti (mundo de confusión), deben buscar nuestro Prashanti (la tranquilidad más elevada); en ese Prashanti, deben experimentar el Jyothi, la Luz suprema, esa Luz suprema es sublimada a ser Paramjyothi, el todo abarcante, eminente Esplendor. En ese Paramjyothi, el aspirante finalmente reconoce al Eterno Absoluto Universal, el Paramatma. Cuando la luz encuentra la Luz, es todo Luz. Cuando el individuo encuentra lo Universal, todo es Universal. Yo y yo es Nosotros. Nosotros y Él es sólo Nosotros. No hay dos, sino tan sólo Uno apareciendo como muchos.

No hagan mal uso de sus vidas, en cosas sin objetivo, sin sentido. Practiquen esta meditación como Yo les he aconsejado, regularmente todos los días. En otros momentos, repitan el Nombre de Dios (cualquier Nombre, con la fragancia de cualquiera de Sus muchas majestades), siempre cuidando de estar conscientes de Su Poder, Misericordia y Magnificencia.

Quisiera que ustedes, en Kampala, se reúnan en grupos para cantar Bhajans, adorar a Dios y cantar Su Gloria. No es suficiente con que se reúnan en esas raras ocasiones cuando algún mahatma o santo o sabio viene a la ciudad. Venga alguien a visitados o no, deben hacer este deber para ustedes. Reúnanse una vez a la semana o con mayor frecuencia, canten Bhajans por un tiempo, lean libros espirituales que les inspiren mayores aspiraciones, mediten un rato y partan refrescados y reforzados. Alimenten su pequeña lámpara con el aceite del entusiasmo prestado por otros. Permitan que el ]yothi de su corazón se funda con el Jyothi Universal. Pueden también, donde sea posible, caminar por las calles cantando en coro, el Nombre de Dios, la Gloria de Dios, en cualquier Forma, en todas las Formas. En la India, a esto se lo llama Nagara-Sankeerthan; despierta en todos la conciencia de que todos vivimos en la Sombra de Dios. Se hace antes del amanecer, así el día comienza para todos los que participan y para todos los que oyen, con el himno de alabanza al Dador de Dones.

¡Encarnaciones del Amor!, cultiven la calidad del Amor, puro, no manchado por el egoísmo del deseo; compartan ese Amor con todos, con la gente de todos los colores y credos y nacionalidades. El mismo intenso anhelo por Dios que están ustedes teniendo ahora es expresado en otro lenguaje, en otro estilo, en otro credo. Compartir eleva el Ananda; retener genera pena. El agua estancada se echa a perder, las aguas que corren son puras y claras. El Amor es Ananda; Amor es Poder; Amor es Luz; Amor es Dios.

Vendré a ustedes de nuevo, el año próximo, y estaré más tiempo. Estaré muy feliz si para entonces', cada uno se ha convertido en una Luz de Amor, esparciendo virtud y Pureza a todo su alrededor.

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

D.D. en el Encuentro Público en Kampala - África, 08 - 07 - 1968

 

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