Organizacion Sathya Sai de la Republica Dominicana

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El YO de todos los "yo" (s)

Posted by rolando on 18 Ee febrero Ee 2011 a las 10:54

 

Amen a Dios; ese Amor da acceso a la fuente del Amor. A través del Amor, uno puede fundirse en el Océano de Amor que es Dios. El Amor cura todas las mezquindades, todos los odios, todo rencor. El Amor afloja toda atadura y salva al hombre del ciclo de nacimiento y muerte. El Amor establece contacto con todos los seres vivos, un contacto de corazón a corazón. Vistos a través del Ojo del Amor, todos los seres están llenos de Divinidad, y el mundo entero es una vastedad de parientes y amigos.

 

El hombre nace en sociedad, es criado en sociedad, es influido por la sociedad y él a su vez tiene influencia en la sociedad. La interacción es fuerte y consistente. Ningún hombre puede vivir una vida independiente, su existencia está ligada con los patrones de costumbres, modos y comportamientos de la sociedad donde nace. El "deha" y el "desa" están inextricablemente unidos, para el espíritu del hombre; el cuerpo es una envoltura, el país es otra. El esfuerzo individual es a menudo un fracaso, pero el esfuerzo colectivo logra el éxito. Una sola brizna de pasto es una cosa débil, de poca monta, pero torciendo en conjunto una buena cantidad, puede formarse una soga capaz de atar a un elefante. Un hombre solo puede ser débil, muchos juntos unidos por el Amor en un fuerte equipo pueden lograr grandes cosas.

 

Todos en el mundo ansían seguridad y paz, dicha y felicidad, pero cada uno cree que todo esto es posible conseguirlo a partir de la naturaleza que lo rodea. Él considera que el mundo externo es eterno y lleno de valor, pero va por el mundo, como una carta que no lleva destinatario ni remitente. La carta es enviada a la oficina de cartas perdidas. El hombre también va de muerte a nacimiento y sigue hacia la muerte nuevamente, ya que ignora el lugar de donde vino y el lugar a donde se dirige. Simplemente gasta su vida comiendo, bebiendo, jugando y descansando. Esta existencia humana, estos pocos años de vida en este mundo, como hombre provisto de las exclusivas cualidades de cerebro y corazón, ha sido ganada mediante una serie de vidas llenas de esfuerzos como miembros de especies inferiores. Esa victoria se reduce a cenizas por esta pereza e ignorancia.

 

Cierta vez, un mercader era transportado por un barquero a través de un ancho río en época de inundaciones. Mientras cruzaban, el mercader preguntó al barquero: "¿Qué hora es ahora?", El hombre dijo que no tenía reloj y que no sabía. Esto trajo una áspera respuesta: que no estaba a la moda, que no estaba siguiendo la corriente de los tiempos actuales, que hasta personas que no saben leer la hora deben tener un reloj en su muñeca y que, sin ese signo de civilización en su muñeca, tenía algo así como un cuarto de su vida perdida. Minutos después, le preguntó al barquero, que remaba despaciosamente "¿Cuáles son las últimas noticias?". Cuando el pobre barquero declaró no tener hábito de leer periódicos, el mercader también lo condenó por esto y declaró que estaba perdiendo media vida; así también, cuando el barquero manifestó no tener tampoco radio a transistores, el mercader rió y consideró que estaba desperdiciando su existencia. Mientras tanto, se estaba formando una tormenta en el cielo, todo se oscureció, llovió copiosamente, el ya hinchado río se encrespó con grandes olas y el bote empezó a dar tumbos peligrosamente. Ahora fue el turno del barquero, de preguntar: "Sabes nadar?". El mercader, ya muy asustado, contestó: "No". "En ese caso", dijo el barquero, "la totalidad de tu vida está perdida".

 

¿De qué sirven otras habilidades, si uno no sabe nadar sobre las olas de alegría y pesar, de placer y dolor, de ganancia y pérdida? Uno debe conocer el arte de estar perfectamente en paz, perfectamente calmo e inafectado, sin conmoverse, a pe¬sar de lo que suceda con el cuerpo o con los sentidos o con la mente, ya que son todos inertes, mientras que sólo el "Yo" interno es "Inteligencia, consciente de sí misma". Aprendan primero la habilidad de la paz interior, el arte de estar siempre conscientes del Atma como la verdadera Realidad y que se puede girar por el mundo tanto y tan a salvo como se quiera.

 

Ahora, el hombre sufre una enfermedad y recurre a remedios que pueden curar otras. Diagnostiquen su ser, descubran la causa principal, apliquen el remedio adecuado, ése es el ca¬mino de los sabios. Siembren las semillas de Prema o Amor en la bien preparada tierra del corazón, permitan que germi¬nen y produzcan los pimpollos de Sadhana, o fortaleza, más tarde se asegurarán el fruto, Shanti o Paz. Ésta es la tarea, éste es el deber, éste es el compromiso.

Las formas de devoción o adoración o de comunicación pueden ser diferentes, pero todas las religiones se esfuerzan por lograr el mismo objetivo. Así como la misma sangre circula por todos los órganos del cuerpo, el mismo Principio Divino activa el universo Entero. Visualicen y amen a todos. Esto es lo que implica la afirmación: paternidad de Dios, hermandad del hombre. No se esfuercen por vivir demasiado seriamente a punto tal que olviden esta verdad en medio de la lucha por el existir. La vida es como un periódico que debe ser leído en forma liviana y dejado de lado. Al día siguiente ya se torna papel de descarte. Así también, la vida acá, sirve para un uso casual; no intenten leerla nuevamente. Alcanza un solo nacimiento, para terminar con los nacimientos. Si fijan su atención en lo individual, las diferencias elevarán sus feas cabezas. Si fijan su atención en lo colectivo, las identidades se harán evidentes. Si se concentran en las etiquetas como Hindú, Cristiano, Musulmán, Parsi, Budista, entonces, desarrollarán orgullo o desprecio, estima o calumnia. Pero si sienten la unidad de la esencia, todo será amor y coopera¬ción. No hagan hincapié en distinciones y diferencias. Enfaticen la unidad. Vayan a los significados profundos, los significados internos de los símbolos religiosos, de los ritos y rituales. Las formas externas están en concordancia con las necesidades del lugar, el tiempo y las personas. Entre los que aquí están reunidos, hay algunos a los que les gusta un tipo de dulces y otros que se deleitan con otros diferentes. Los distintos Nombres y Formas son para satisfacer los gustos de las diversas lenguas, pero todos son dulces, endulzados por la misma sustancia, Azúcar - Dios.

 

Aquellos que se quejan y critican y formulan preguntas como: "Si hay Dios, ¿dónde está Él?", "¿Qué Forma tiene?", etc., no han avanzado más allá de las primeras letras del alfabeto de la práctica e investigación espiritual. Es sólo cuando se do¬mina el alfabeto entero que palabras, frases y oraciones pueden ser leídas y entendidas.

 

A menos que conozcan el yo, ¿cómo pueden conocer el Yo de todos los yo(s): Dios, el Yo que hace que la experiencia de yo sea posible? Es la neblina de la ignorancia la que esconde de la conciencia de ustedes a este Yo de todos los yo(s). En la filosofía Hindú se llama Maya. En las escrituras Hindúes, está descripta como una bailarina que por sus encantos engaña al intelecto, una Nartaki. La mejor manera de sobreponerse a los encantos y quedar libre del engaño es sumergirse en Kirtan, la glorificación de Dios. Eso mantendrá la visión despejada de deseos materiales, y enfocada en lo sublime y lo supremo. Esto es el Radha Thatwa, el principio que fue el poder motivador en la vida de Radha, famosa por ser la devota más cercana de Krishna. Radha era dhara (una fuente conti¬nua de flujo hacia Dios); no tenía ni una pizca de conciencia fuera de Dios.

 

Esta ignorancia fundamental, este básico engaño es como el carbón, oscuro y sucio. Puede ser brillante, lustroso y útil, si se lo pone en contacto con brasas encendidas y ventilación vigorosa. Entonces, el negro y sucio carbón se vuelve brilloso y resplandeciente. Después de hacer contacto con las brasas, es necesaria la práctica de disciplinas que sirvan de ventilación.

 

Son todos ustedes recipientes del divino Amor. Espárzanlo, compártanlo con todos. No permitan que se desperdicie un solo momento. Expresen ese amor en actos de servicio, palabras de simpatía, pensamientos de compasión. No desarrollen indebido apego por el mundo y el confort mundano. Así como cuando se despiertan se dan cuenta de que el sueño en el que experimentaron una sucesión de eventos que parecieran haber tardado años en ocurrir, deben de haber pasado en cuestión de minutos, cuando despierten al Jñana o Sabiduría Suprema después de este "sueño" de "años de vivir", se darán cuenta de que esto es una cuestión rápida, transitoria, de fugaz relumbre.

 

Estén siempre llenos de dicha, de modo que cuando la muerte llame, puedan partir con plena felicidad, con una sonrisa y no con un lloriqueo. El fotógrafo nos avisa antes de tomar la fotografía para que uno esté preparado y quieto. Dios no da alguna advertencia como para que uno pueda estar preparado a tiempo. La dicha puede venir sólo con el desapego y con la devoción a un fin más elevado, con dedicación a un esfuerzo más noble. Los bendigo para que puedan de esa manera dar forma a sus vidas y actividades de modo que esta suprema dicha y paz estén siempre con ustedes.

 

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

D.D. del Encuentro Público en Kampala - África, 07 - 07 - 1968

 

 

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